LA SACERDOTISA - Maria




María, es vecina de Lucia. es una mujer prudente, callada y llena de intuición.

Le gusta observar el ir y venir de Lucia a través de su ventana y viéndola con sus amigos. Mientras la observa, se siente transportada a sus días de juventud. Aún conserva amistades solidas de esa época, fieles en el tiempo y recuerda todos los buenos momentos compartidos con ellas. Muchas de esas vivencias vienen a su mente de nuevo, mientras ve a Lucia reír alegre jugueteando con su amigos en el jardín. Le gusta recrearse en esos pensamientos y se siente feliz.

Hoy hace un día caluroso, y ha decidido sentarse cerca del pequeño estanque que tiene en su jardín. Con su pie juguetea con el agua, mientras siente el frescor del aire que corre entre dos grandes árboles, entrelazados entre si,  debajo de los cuales María se ha sentado. Tiene entre sus manos uno de los muchos libros que, perfectamente ordenados, ocupan la biblioteca de su casa. Ávida lectora y mujer sabia, le gusta devorar libros en busca de nuevos conocimientos.

En su juventud fue maestra y todavía conserva esa inquietud por aprender constantemente nuevos conocimientos que poder transmitir a quien quiera aprenderlos.

A Lucia le gusta reunirse con ella y escuchar las historias que le cuenta. Historias llenas de sabiduría, que son verdaderas lecciones de vida y le gusta aprender de todo aquello que María, como quién no quiere la cosa, le va transmitiendo cada vez que pasan juntas largas tardes hablando y compartiendo inquietudes.

Lucia sabe que puede confiar en María. Le gusta contarle sus secretos, desnudar su alma y dejar al descubierto sus más íntimos temores, sabiendo que la discreta María, la escuchará atentamente y la recompensará con sus sabios consejos, fruto de su experiencia y sabiduría.

María, siempre dispuesta a ayudar a los demás y a hacer de este mundo un lugar mucho mejor, observará como luego Lucía marcha de nuevo y la deja de nuevo sola con sus pensamientos, en ese gran mundo interior que tiene María y del que tanto disfruta, sentada en soledad, escuchando su interior y reflexionando sobre miles de temas a los que busca explicación y que le gusta compartir con quién se acerque a ella.

Así dejamos hoy a María, a la espera de reencontrarnos nuevamente con ella, para que nos siga regalando sus sabías palabras y consejos.







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